Un camí cap a l'autèntic autoconeixement

ALGUNOS HUMANOS ASQUEROSOS: CRÓNICA DE UNA TARDE DE DOMINGO

Hoy, a las 18,30h, un domingo tranquilo de marzo de 2021, muy cerca ya de la esperada y esperanzadora primavera, mi casa huele a mierda. Sí, estoy muy cabreado. Y los que me conocéis lo primero que os preguntaréis es: ¿Y porque Pep escribe este post en castellano? En absoluto hay ningún motivo político, nacionalista detrás, ni tan siquiera alguno relacionado con aquello de que “¡cuando estoy cabreado, no sé porque, me expreso en castellano!”. El motivo es mucho más práctico y lógico: mi intención es que, a título de denuncia, lo pueda leer la mayor cantidad de personas posible. Es decir, que si supiera escribir bien en inglés, lo hubiera hecho en este idioma. Y es que estoy hasta los cojones que los que tenemos perros y los queremos y tratamos como seres vivos (¡¡Eh!! ¡¡Acordaros que es lo que son, seres vivos!!), nos tratéis como si fuéramos delincuentes que custodiamos bestias asesinas.

La caca humana

En fin, al lio, como se dice modernamente. Empezaré situándonos unos meses atrás, para que se pueda entender bien el motivo de mi escrito. Cuando no llevo a mi perro Drac a pasear a la montaña, lejos de lugares frecuentados por la ciudadanía, lo paseaba por los alrededores de casa, en una zona ancha donde hay césped, y lo dejaba correr a sus anchas sin atar, siempre vigilando que no molestase a nadie, para que se expandiera, quemase energías y se cansara para aguantar solo en casa y sin hacer nada hasta el próximo paseo. Soy consciente de que me saltaba la norma, al igual que me salto otras normas totalmente absurdas y sin perjudicar a nadie, bajo mi criterio, en asuntos que no vienen ahora al caso. Pero también os tengo que decir que saltarme la norma de no atar a mi perro en lugares públicos es la única que me paso por el forro en lo que se refiere al control de los perros en el marco de la convivencia cívica. Todo lo demás está en regla. También soy consciente de que este tipo de normas precisamente existen y deben de existir no por una necesidad universal, sino por un número, quiero pensar que reducido, de seres humanos llamémosles enfermos. Drac es un perro de un año y medio, que lo adoptamos en protectora de Caldes de Montbui cuando éste tenía tan solo semanas de vida. Fue encontrado dentro de un contenedor junto con sus dos hermanos, abandonados por alguna persona humana que no podía mantenerlo o, simplemente, una persona poco alejada de la descripción del adjetivo del post. Según nos dijeron, por el aspecto de los cachorros, éstos podrían ser mestizos de la unión de un/a Rottweiler i un/a Mastín, de ahí su aspecto que no nirgo que pueda impactar a alguien impregnado de determinados prejuicios. Posiblemente, el talante de Drac activo, nervioso y enérgico (nunca violento) sea producto de la genética de este cruce. En todo caso, diametralmente diferente a Duna, la Golden que se nos murió justo hace un año a causa de un cáncer de bazo que la fulminó en dos semanas (v. post dedicado a ella: http://pepcampsbarnet.com/moltes-gracies-duna/ ) . En definitiva, el hecho es que decidí acabar con las locas corridas de Drac por los espacios de césped cercano a nuestra casa básicamente por dos motivos. El primero y principal es porqué se encaraba ladrando con un perro de raza Border Collie del vecindario. Siempre lo paseaba atado un chico de unos doce años y, en este sentido, tengo pendiente pedirles disculpas a él y su padre por si alguna vez el chico se asustó de la impetuosidad de Drac. El segundo, y que me enciende hoy aún más, tiene relación con ese tipo de personas que te amenazan de grabarte y denunciarte por llevar un perro suelto o que te vociferan desde un balcón porqué el perro ha hecho un agujero en el parque del barrio (sin barreras) de niños y niñas. En este sentido recuerdo que hace aproximadamente un mes una mujer vio acercarse a Drac corriendo hacia su perro para jugar y ésta lo alzó en brazos temblando y lloriqueando, amenazándome de denunciarme por no cumplir la norma, con una actitud de desprecio y agresividad. Esa debe ser de las que debe pensar que los psicólogos son solo para los locos. Solo un detalle; aunque yo no soy muy de llevar mascarilla en medio de este circo viral que nos envuelve, lo bueno del caso es que ¡me vociferaba sin mascarilla!. Fue como si alguien me dijera “¡a mí no me grites, capullo, que llevar al perro suelto es una falta de respeto!” gritando. Reí, até a Drac y me fui. En fin, para qué discutir, ¿verdad?. Bien, el caso es que a partir de estas dos anécdotas, decidí solo dejar sin atar a Drac en la montaña, el bosque u otros espacios abiertos alejados de personajes hipersensibles, ególatras y con la sensibilidad de una cucaracha. Aquí en Palau, un sitio ideal creía que podía ser el Parc de l’Hostal del Fum a les 18,30h aproximadamente en un día como hoy, cuando ya oscurece y los habitantes esporádicos del lugar ya se han retirado o están desfilando. Pues bien, resulta que no lo es y ya desde la fecha, un sitio más tachado de mi agenda de pequeños senderos de mini libertad. Hay cerdos humanos, perdón, humanos cerdos, perdón, los cerdos son unos animales muy dignos, HUMANOS ASQUEROSOS que se dedican a cagar en un rincón del parque, debajo de un pino, y que ni se dignan a recogerlo. Y quizás estáis pensando: “¿Y como sabes que es mierda humana?”. Pues porque, que yo sepa, los perros no se limpian el culo con clínex. Y si lo hicieran o hiciesen, estoy seguro que lo tirarían en una papelera y si no la hubiera o hubiese, se lo guardaría para tirarlo más tarde. Los propietarios de una mascota (perdón de un perro) estamos juzgados, penados y hasta sacrificados socialmente, siendo una lacra para la comunidad, si dejamos suelto a un perro paseando por un parque. Y ya no te digo si no recogemos un excremento (cosa que siempre hago a no ser que Drac se haya vaciado en un campo de minas repleto de ortigas). En este caso, hay la posibilidad que la ley municipal te empapele con con multa de 400 pavos (también tengo que decir que a la vecina del chihuahua le convendría para bajarla de la nube de sus tonterías un multazo de esta índole; que la he visto no recoger las cacas con las que su insignificante perro o perra siembra las aceras) y, en cambio, algún tío o tía guarro o guarra se permite el lujo de, después de ponerse hasta el culo de calçots, romesco, alioli, tintorro y litros de chupitos, dejar una mierda como un mar de desecha en la hierba verde en medio del parque, debajo de un árbol, y aquí no pasa nada. Y no me vengáis con hostias, que no me vale el “tendría un retortijón, pobre…” Yo un día tuve un retortijón y me aguanté tanto que me cagué en los calzoncillos. Y otro día también, haciendo running, me vinieron unas cagaleras que no podía con mi alma y me metí en el bosque, allí donde pastan los jabalís, y metí el truño en un agujero y luego lo tapé como pude. Y tampoco me vale: “es que mi niño/mi niña… se encontraban mal de la barriguita…”. Uno, los niños y las niñas no hacen mierdas como pianos y no huelen a podredumbre; dos, he tenidos dos niñas y sé muy bien que su mierda huele a palomitas y no a detritus corrupto; y tres, aunque así fuera, se recoge y te lo metes donde te quepa, por ejemplo, en el bolso. Me cago en la puta, la indecencia de determinados humanos. No me extrañaría, es más, deseo con toda el alma, que la rubia que me amenazó temblando, chihuahua en brazos, tenga el ojete como un túnel y rojo de ácido en este mismo momento. Buff, me he desahogado. Es que Drac se ha revolcado hace un rato encima de esa mierda. Mientras tanto, la guardia urbana va llamando la atención a los ciudadanos y las ciudadanas que llevamos los perros sueltos, y a los que se permiten ir sueltos de vientre en espacios de todos ¿también?

En fin, os seré sincero, si mi casa hoy, un domingo tranquilo de 2021 oliera a mierda de vaca o de caballo, me sentiría feliz y cercano a la naturaleza, pero no es el caso. Después de lavar a Drac durante media hora, sigo teniendo gravado en la pituitaria un asqueroso tufo de caca de algún humano asqueroso.

Drac y yo

Leave a comment

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

2 thoughts on “ALGUNOS HUMANOS ASQUEROSOS: CRÓNICA DE UNA TARDE DE DOMINGO”

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
%d bloggers like this: